De Congruencias y Discrepancias

NO FUE UNA MANZANA

Cualquier historia que se teja respecto a hechos fortuitos que llevaron a Isaac Newton a postular sus brillantes teorías, tal como aquella de la manzana que con precisión aterrizó en su cabeza, son meras suposiciones. Además es altamente probable que todas sean falsas. Pero si algo pudiera haberlo llevado a postular su tercera ley, la de acción y reacción, es el comportamiento político del pueblo venezolano.

La ley de acción y reacción es empleada con frecuencia como símil para explicar, de manera muy pedestre, la teoría dialéctica de Hegel, aplicable tanto a la epistemología como a la evolución histórica y política de los pueblos. Esa comparación siempre me ha parecido completamente inútil pues deja por fuera el meollo del planteamiento hegeliano. Lo que es más, creo que ese artilugio didáctico es fuente de severas distorsiones que llevan a una absoluta falta de comprensión del concepto medular.

Ante una fuerza determinada aplicada a un cuerpo, una de igual magnitud y dirección, pero de sentido opuesto será generada. Esto es, físicamente una acción genera una reacción. Es un fenómeno mecánico, obviamente ajeno a cualquier fenómeno cognitivo. Nada más lejos de la aparición de la antítesis como respuesta a la tesis, en la cual han de mediar las más altas capacidades intelectuales del ser humano. Y esto es así tanto en la antítesis en el desarrollo puro y metafísico de las ideas en la epistemología, como en el desarrollo teórico y pragmático de la fenomenología social y política de los pueblos.

Duele profundamente decirlo, pero en Venezuela parecemos responder a la fría Tercera Ley de Newton y no a la elaborada dialéctica de Hegel. ¿Se votó por Chávez por una razón válida?, ¿o simplemente fue una reacción anti-adeco-copeyana? ¿En los últimos años se votó por una figura que intelectual, teórica y pragmáticamente representara una opción mejor que Chávez, o simplemente fueron nuevas reacciones casi mecánicas anti-Chávez, porque cualquiera sería mejor que él? (a un año de su muerte ya sabemos que esa premisa era falsa).

En las sociedades y la política, de la reacción solo puede venir la improvisación; en tanto que de la antítesis es factible que surjan proyectos viables. Entonces, ¿hemos pensado a dónde vamos con las protestas de febrero y marzo de 2014? No me malentiendan, no estoy en contra de la manifestación vehemente contra el gobierno actual, pero preocupa que no haya un rumbo definido.

Aún asumiendo que la oposición es una minoría en el país, el discurso gubernamental que nos califica de apátridas por no seguir su proyecto nos habilita para reclamar nuestros derechos como venezolanos (al respecto me permito sugerir mi otro artículo “Minorías, Democracia y Perogrullos”). Pero en aras de ser congruentes debemos aceptar que la mitad del país apoya al gobierno chavista, y sea o no de pleno agrado para un bando u otro, un gobierno incluyente debe ser alcanzado. Preocupan las manifestaciones extremistas que claman por la desaparición del sector antagónico, en boca de unos “porque somos el verdadero pueblo” y de otros “porque somos los que producimos en el país”.

¿Qué se quiere? ¿La renuncia de Nicolás Maduro para hacer a Diosdado Cabello presidente constitucional? En el mejor de los casos algunos malabares jurídicos extenderán su periodo hasta una fecha cercana a aquella en que pudiéramos reclamar un revocatorio. ¿Que renuncien en pleno y se acabe el chavismo? Primero que nada, ¿por qué? Son un movimiento político legal, y en segunda instancia, ¿es justo y factible? Con un apoyo popular rondando mínimo 40% no lo creo lógico. Eso es un planteamiento tan antidemocrático como la conducta que el gobierno está demostrando en este momento. Pudiera argüirse que ante un gobierno deficiente en el ejercicio de la democracia, métodos similares son válidos… pero volvemos a la reacción, que por ser mecánica no analiza que eso implica desconocer la voluntad de un enorme segmento de población identificada con el oficialismo, lo cual solo generaría una inversión de roles, y una inevitable represión estatal de magnitudes mayores aun. ¿Pedir una invasión norteamericana? ¿Olvidándonos de lo que implicó en Chile, Iraq y Afganistán, por dar solo algunos ejemplos? ¿Un golpe de Estado, sin saber de qué lado vendrá, pues las Fuerzas Armadas son una verdadera caja negra? ¿La aplicación de la Carta Democrática Interamericana? ¿Quienes claman por eso, saben lo que implica? Pues simplemente un bloqueo económico en América, del que seguro se abstendrían Ecuador, Bolivia y Argentina (por no hablar de los socios asiáticos); quienes son suficiente para mantener medianamente a flote al gobierno, pero no a nosotros, el pueblo. Esto con el agravante de que se le daría al chavismo el enemigo real que tanto necesitan para cubanizar definitivamente la economía y la política.

A ese respecto la “guarimba” violenta y los “colectivos” armados, que juegan a la guerra civil y la desaparición de facto del bando opuesto son el non plus ultra de la conducta reaccionaria (claro, con el agravante que los “colectivos” forman parte de una política de Estado). En primera instancia ambos violentan flagrantemente los derechos, no de los políticos que la propician, sino de los propios venezolanos. En el caso de la guarimba, además funge el rol deletéreo de dar argumentos al gobierno, pues es una reacción sin fin claro que se opone a una tesis gubernamental, que aunque vacía y arbitraria, está más estructurada que el movimiento opositor en este momento. En este tipo de diatribas la víctima que pone la otra mejilla históricamente ha obtenido más dividendos políticos que el reaccionario envalentonado. ¿O es que se olvida que fue el golpe de 2002 lo que terminó de remachar a Chávez en Miraflores?

No tengo respuesta precisa para todas las preguntas que planteo, pero pienso que sin duda hemos de pensar en los objetivos inmediatos y mediatos que se persiguen, para dejar de reaccionar y empezar a antisintetizar racionalmente. Quizás una buena opción sea buscar que sea aceptada una negociación real y productiva, que muy probablemente requiera mediación de terceros países neutrales, que por ende han de estar fuera de América. Un objetivo sucinto y factible es que simplemente se deje de considerar apátrida al opositor, y que se establezca de manera congruente y consistente el rol de la inversión privada en el país. Después vendrá la opción de una elección realmente objetiva. En todo caso, un movimiento racional y pacífico permitirá que el tiempo hasta una nueva elección sea aprovechado por la nación y muy probablemente genere más adherencia al movimiento político no identificado con Chávez, que de una vez por todas debe dejar de llamarse oposición… el chavismo es duro porque tiene un concepto clave… quienes lo adversamos seremos un movimiento coherente cuando haya una idea cardinal… cuando dejemos de ser una simple reacción.

William Bracamonte-Baran

13 III 2014

@BracamonteBaran

bracablog@gmail.com

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