De Congruencias y Discrepancias

William Bracamonte-Baran

LA COMODIDAD DEL ESPEJO

Escrito por bracamonte 25-03-2014 en Opinion. Comentarios (0)

Entre escritor y lector debe haber un acuerdo tácito, como aquel que hay entre los carros y las palomas… el carro no frena pero aun así las palomas benefician al noble conductor con no dejarse espaturrar. De igual manera el escritor debe tratar de no arrollar al lector con un techo teórico y literario indescifrable, pero a su vez el lector no debe dejarse arrollar por el carrito de helados… esto es, el escritor estudia para escribir solo con la esperanza de que el lector hará lo propio, o idealmente más aún.

Cuando la polarización remueve las más primitivas emotividades se pierde todo, se odia, se desea la muerte… ¡o inclusive! Se rehúsa a tratar de entender cualquier cosa fuera de resonancia propia… esto es, se quiebra la fructífera manera en que se debe leer de manera inteligente, lo cual es básicamente lo que nos distingue de los demás primates. Ya cualquier elemento que parezca ser alogénico es asumido per se como repudiable, con lo cual el pacto de estudio mutuo se pierde.

Eso lleva a algo mucho peor que la escritura llana, lo cual es la escritura complaciente (Neruda en los últimos años fue llano mas no complaciente… Benedetti, en cambio, fue complaciente casi toda la vida). Se argumenta que en momentos críticos las ideas deben ser expuestas de manera supremamente llana, despreciándose el valor que tiene la profundización conceptual en las coyunturas. Se deja de lado el hecho de que el fin último de una lectura es generar un conflicto intelectual que lleve a pensar, estudiar, discutir y criticar. No es casual que, ilógicamente, criticar tenga una connotación negativa en nuestra sociedad.

Pienso que en estos días, en que tanto se critica el carácter diracharachero del gigante, se termina pidiendo a gritos un dicharachero propio… algo así como “los chavistas ya tuvieron al carajo que les decía lo que querían oír… nosotros queremos uno igual…” con lo cual terminamos de cerrar el ciclo tautológico de destrucción de la racionalidad en el país. Los otros destruyen el país porque son brutos e iletrados, pero yo decido unirme a la mancomunidad de brutos porque el fuego se ataca con fuego (bueno si, esa fue la vaina que le echó el Zar a Napoleón… y de verdad lo jodió… bueno salieron jodidos todos: franceses y rusos por igual).

Lamentablemente parece que ya no buscamos ideas para poder enriquecer los elementos con los cuales nos repensaremos… pareciera que quienes nos oponemos al gobierno creemos haber sido exitosos, o peor aún, caímos ya en la eutanasia de la masturbación mental.

Pareciera que como lectores ya no queremos comprender, sino sentirnos identificados… queremos un espejo en cada texto, en donde veamos finalmente la imagen de venezolano que el chavismo tiene más de una década negándonos. Pero eso no pasa de ser una vulgar negación del duelo. Solo con profundo razonamiento entenderemos que seguimos siendo venezolanos sin necesidad de ningún reforzamiento externo. Como dijo Paco De Lucia, el virtuosismo técnico debe alcanzar un nivel tal que puedas olvidarte de él… solo entonces te puedes expresar. De igual manera, al entender finalmente que somos venezolanos, podremos asumir que eso es un status quo… y solo entonces podremos empezar a leer, razonar y actuar de manera beneficiosa para todos… para Venezuela.

William Bracamonte-Baran

24 III 2014

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LA BOLA DE CRISTAL

Escrito por bracamonte 23-03-2014 en Opinion. Comentarios (0)

Entiendo que este momento histórico del país hace que la disertación pausada tienda a ser impopular y aparentemente inútil. Y de los arrebatos de ira creo que no nos hemos salvado ninguno. Sin embargo, insisto en que metas objetivas y estrategias claras han de definirse. De Sun Tzu en el Arte de la Guerra, y de Maquiavelo en El Príncipe, quisiera rescatar un concepto cardinal. La contraofensiva, en aras de ser eficiente, ha de partir de una comprensión clara de las estrategias del enemigo.

En el desarrollo de las ciencias exactas, el fin último siempre ha sido generar instrumentos, usualmente matemáticos, que basados en un modelo racional (con elementos teóricos y empíricos), permitan predecir las características del sistema que se analiza en un punto del tiempo posterior al actual. John von Neumann hizo brillantes disquisiciones al respecto. Por decirlo lapidariamente, las ciencias buscan predecir el futuro, sin las arbitrariedades de las bolas de cristal que por definición son bruja-dependientes (y no me refiero precisamente a un policía nacional).

Similar concepto puede ser aplicado a las ciencias no exactas, tal como la política y la economía, aunque en estos casos la precisión de las predicciones es considerablemente inferior a la física y la química, por dar solo dos ejemplos.

¿Entonces, cual es la estrategia del chavismo? En Venezuela hemos caído en dos errores trascendentales respecto a esa pregunta: creer que no tienen estrategia, o en contrapartida, creer que son esencialmente leninistas o maoístas. Pienso que ambas premisas son falsas a todas luces, y solo quisiera tratar de delinear lo que creo ha sido la estrategia del gobierno, con la esperanza de que esto aportará algo al desarrollo de una contraofensiva no solo más eficaz, sino también más eficiente, pues el tiempo juega a favor de la destrucción del país.

Sé que la polarización hace que pierda a la mitad de mis lectores cada vez que desarrollo ideas respecto al socialismo… pero tengan algo de paciencia, acuérdense de Maquiavelo y Sun Tzu. El grueso del cuerpo teórico planteado por Marx está enmarcado en la economía política (llamada “economía” a secas desde principios del siglo XX). El hizo brillantes planteamientos sobre los elementos necesarios para la generación de capital, el establecimiento de los costos sociales de los productos y el rol que en ello juega la plusvalía. La distorsión de las ideas hace parecer paradójico que su principal influencia fuera Adam Smith, quien definió por primera vez en la historia de manera objetiva lo que era el capital. No está de más decir que Smith nunca habló de la mano invisible del mercado (lo cual es una interpretación neoliberal moderna de su texto El Bienestar de las Naciones), el planteó que del afán individual de supervivencia y mejora, un impacto social beneficioso aparecería “como guiado por una mano invisible”. Es un concepto perfectamente compatible con el de propiedades emergentes de los sistemas en dinámica no lineal. Ahondar en la real filosofía económica de Marx y de Smith en términos críticos escapa de mi intensión en estas líneas.

Ahora bien, el leninismo y el maoísmo escasamente abordan el tema económico y su eventual estructuración social. Son cuerpos doctrinarios básicamente políticos, que desarrollan la idea de “revolución” y de la metodología para establecer “la dictadura del proletario”, un concepto nefasto dudosamente atribuible  Marx en la manera en que Lenin lo llevó a cabo.

¡Muy bien! ¡El chavismo es un movimiento marxista-leninista modernizado! Y Chávez es el ideólogo detrás de eso. ¡NO!!! Estamos equivocados si así creemos. El verdadero ideólogo del Chavismo no es venezolano. Sorpresa: no es Dieterich. Se llama Jorge Giordani, nacido en República Dominicana. De hecho, Dieterich, quien daba peso fundamental al desarrollo de estructuras de producción socialista en su debatible “Socialismo del Siglo XXI”, se separa del chavismo por sus discrepancias con Giordani.

Giordani es un gramsciano radical confeso (aun no convicto). Antonio Gramsci, filósofo italiano, fuera de sintonía con Lenin, pero tampoco menchevique, hizo planteamientos políticos (no económicos) sobre como perpetuar el comunismo más allá del punto de “no retorno”, abordando el tópico de la dictadura del proletariado de manera distinta a Lenin. Gramsci introduce el concepto de la “hegemonía del partido comunista”, según el cual ha de llevarse el sistema electoral a un punto en el que dicho partido fuera invencible, aunque ello implicara evadir el socialismo económico en las primeras etapas del “proceso”. Después del punto de no retorno, ya la población adoctrinada consideraría inútil futuras elecciones o la existencia de otros partidos políticos. Es él quien desarrolla de manera más nítida el concepto del monopartidismo. Para esto, sucesivas elecciones dentro del “marco burgués” debían ser ganadas por el partido revolucionario, creando un bucle de retroalimentación positiva. Resultaría irrelevante cuáles funcionarios se estuvieran eligiendo, lo importante es que fueran elecciones múltiples y frecuentes.

¿Les suena familiar? Cualquier persona familiarizada con teoría económica sabe que en 15 años no ha habido en Venezuela ninguna medida económica socialista, ni radical ni moderada. No se estatizó el aparato productor del país en su totalidad, tampoco se crearon verdaderas empresas mixtas. En contrapartida se mantuvieron legalizadas las empresas privadas, solo con el fin de utilizar las expropiaciones como instrumento político de intimidación, de la manera más circense posible. Solo ha habido la demagogia populista necesaria para ganar las elecciones e iniciar la “hegemonía del partido”. Después de 2000 más nunca coincidieron las elecciones de presidente con la de gobernadores, ni estas con las de alcalde ni con las de diputados. ¿Por qué? Porque es imprescindible que el número de elecciones sea el mayor posible, para generar la impresión de victorias continuas y frecuentes. Es por eso que se creó un partido único que agrupara múltiples organizaciones progubernamentales, llamado PSUV. La hegemonía requiere la existencia de un partido único… y gigante como el extinto líder. Ha sido un régimen plesbicitario no con fines democráticos, sino todo lo contrario, para generar las condiciones de perpetuación de un partido único, que no es más que una sublimación de la “dictadura del proletario” de Lenin. Es por eso que se han sentido con el derecho de emplear descaradamente los recursos del estado con fines electoreros, y de destruir la economía del país a través de una demagogia indescriptible. Tienen un plan gramsciano claro. No es trivial el ya descarado encarcelamiento de políticos de oposición… ya no guardan ni las formas. Creen que ya llegaron al punto de no retorno, y quizás ahora empiece a haber cada vez más leninismo en la conducción del Estado… ya aplicaron las ideas gramscianas hasta llevarlos al punto de hegemonía del partido… ahora podrían venir las leninistas para establecer la dictadura del proletario. Quizás estamos presenciando una inédita transición gramsciano-leninista.

¿A dónde voy con todo esto? Que debemos comprender lo que están haciendo para poder enfrentarlo. Hasta ahora la conducción económica del país ha tenido el fin único de llegar al momentum político en el que están hoy. Seguir rumiando la idea del desastre económico parece ser inútil, por la sencilla razón que al chavismo no le importa (y han adoctrinado a la población para que tampoco le importe). Hay todo un cuerpo teórico y doctrinario detrás de eso.

Es momento de dejar de sobar la bola de cristal… Tenemos los elementos teóricos suficientes para predecir a dónde van. El camino que sigue este tipo de autoritarismo es diferente al que siguió Castro en Cuba o Pinochet en Chile. Son esos aspectos previsibles del chavismo los que tienen que empezar a ser desenmascarados. De lo contrario seguiremos engañados por la cortina de humo económico que tienen 15 años lanzando. Nuestra ira está en sus planes.

William Bracamonte-Baran

22 III 2014

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EL CHIVO IDIOSINCRATICO (Jing, Jang y Jung)

Escrito por bracamonte 18-03-2014 en Opinion. Comentarios (0)

Cuando uno escribe se comporta esencialmente como un chivo: rumia y defeca al mismo tiempo. En esa sublime metáfora las cagarrutas son las ideas que se van dejando sueltas y que constituyen abono para nuevos escritos. En mi caso tanto abono me tiene la grama llegando al cuello, pero creo prioritario desarrollar el concepto poco halagador que previamente expresé sobre la “venezolanidad” (en “De Despertares y Convulsiones”).

Es una especie de norma popular en la literatura el emplear el sufijo “idad” junto al gentilicio para denotar a la idiosincrasia de una nación. De allí la “venezolanidad” que atrevidamente describí como algo que ha mutado hasta ser un bodoque amorfo.

La Patria es un concepto que va mucho más allá de Estado, Nación y Pueblo, pues involucra el amalgamado de todos estos, incluyendo las propiedades emergentes de su interacción. Una de las muchas características propias de un pueblo es la idiosincrasia, pero ella dista mucho de ser lo cardinal en la definición de una Patria. En consecuencia no se es anti-nacionalista al criticar la “venezolanidad”. En la acera de enfrente el ultra-nacionalista no lo es simplemente por alabar a la misma. En ese juego de con los conceptos del Lao Tseng, un pueblo realmente maduro está alejado por igual del antipatriotismo que del chauvinismo.

Con la genialidad que le era propia, la rigurosidad que le daba su idiosincrasia suiza y los ingentes conocimientos derivados de su maestro Freud, Carl Jung llevó los conceptos de la idiosincrasia social a niveles superiores al definir los arquetipos. Dicho concepto implica toda la estructuración mental relativamente constante dentro de una cultura (usualmente asociada a la nacionalidad) y que es un modulador homogéneo del comportamiento del yo, que termina por generar conductas características dentro de un pueblo. El arquetipo resulta ser derivado de condiciones ambientales y culturas heredadas, sabiéndose hoy en día, además, la influencia genética. De alguna manera Jung llevó la idiosincrasia a un nivel cuasi-científico al definir las conductas arquetipales. Ello permitió que la misma pudiera ser analizada y entrara por tanto en el juego de la razón. Se me hacen los mexicanos los más floridos para dar este ejemplo: la idiosincrasia mexicana es la del “mero macho”… pero su arquetipo es una conducta circunstancial y moderadamente hostil derivada de condiciones particulares del clima subtropical y de su historia caracterizada por guerras en defensa del territorio así como guerras civiles intestinas, además de lo que el banco común de genes aporta.

Viniendo de nuevo a nuestra Patria ubicada en América del sur, pero en el hemisferio norte, nos encontramos con un lugar común respecto a nuestra idiosincrasia: “la viveza del venezolano”. Ese elemento arquetipal autodefinido como “chévere”, y en algún momento alabado, ha venido perdiendo su máscara en las últimas dos décadas, dejando ver su verdadero rostro antisocial, abusivo y eventualmente criminal.

En tiempos recientes, de evidente conducta predatoria versus defensiva, pareciera que el venezolano finalmente ha entendido lo deletéreo de ese aspecto “chévere” de nuestra idiosincrasia. Hemos podido decir “por la viveza es que estamos como estamos”, pero lamentablemente no ha pasado de ser pura palabra, pues hablar sin internalizar parece ser otra faceta oscura de nuestro arquetipo. Con solo criticar no se modifica la idiosincrasia pues la misma, por definición psicológica, parte de cada uno de nosotros. El ser un concepto social no la hace abstracta a cada uno de nosotros como individuos.

Se critica la abusividad (o viveza) de nuestros coterráneos, pero siempre el conjunto que la manifiesta nos excluye a nosotros mismos. Siempre tenemos una excusa que nos da la patente de corso para actuar con validez de la misma manera que tanto recriminamos. Siempre es “que hago esto, pero yo si trabajo por el país”, o “lo hago porque si no otro lo hace”, u otras intelectualizaciones similares de la culpa, si es que en el mejor de los casos la tenemos. Peor aún es la enorme cantidad de venezolanos que se consideran absolutamente inocentes de los crímenes de la venezolanidad, mostrando una ceguera irremediable o una absurda falta de comprensión de lo que se critica, lo cual puede hacernos rayar en la hipocresía.

¿Podemos seguir apoyando al chavismo o al antichavismo sin aceptar los excesos de parte y parte? ¿Cómo se puede amar a la Patria apoyando al gobierno pero sin aceptar sus fallas descomunales y su uso abusivo y politizado del poder? ¿Cómo podemos oponernos al gobierno desconociendo lo que los juristas llaman “espíritu de la ley” respecto al artículo 350 de la Constitución? ¿La “desobediencia” ante la inconstitucionalidad puede justificar otros atropellos contra la leyes? De nuevo de bando y bando  la excusa es proyectiva… siempre se es el Jing contra el Jang, sin entender jamás que hay Jang en nosotros mismos.

Mientras no seamos capaces de analizar racionalmente nuestros arquetipos y asumir el rol activo que debemos tener en su modificación seguiremos en el cuento aquel de esperar al mesías que con la vara mágica, o de golpe y porrazo, la enderece. Déjenme decirle algo: Jung y la historia ya demostraron que eso es imposible.

William Bracamonte-Baran

17 III 2014

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NO FUE UNA MANZANA

Escrito por bracamonte 14-03-2014 en Opinion. Comentarios (0)

Cualquier historia que se teja respecto a hechos fortuitos que llevaron a Isaac Newton a postular sus brillantes teorías, tal como aquella de la manzana que con precisión aterrizó en su cabeza, son meras suposiciones. Además es altamente probable que todas sean falsas. Pero si algo pudiera haberlo llevado a postular su tercera ley, la de acción y reacción, es el comportamiento político del pueblo venezolano.

La ley de acción y reacción es empleada con frecuencia como símil para explicar, de manera muy pedestre, la teoría dialéctica de Hegel, aplicable tanto a la epistemología como a la evolución histórica y política de los pueblos. Esa comparación siempre me ha parecido completamente inútil pues deja por fuera el meollo del planteamiento hegeliano. Lo que es más, creo que ese artilugio didáctico es fuente de severas distorsiones que llevan a una absoluta falta de comprensión del concepto medular.

Ante una fuerza determinada aplicada a un cuerpo, una de igual magnitud y dirección, pero de sentido opuesto será generada. Esto es, físicamente una acción genera una reacción. Es un fenómeno mecánico, obviamente ajeno a cualquier fenómeno cognitivo. Nada más lejos de la aparición de la antítesis como respuesta a la tesis, en la cual han de mediar las más altas capacidades intelectuales del ser humano. Y esto es así tanto en la antítesis en el desarrollo puro y metafísico de las ideas en la epistemología, como en el desarrollo teórico y pragmático de la fenomenología social y política de los pueblos.

Duele profundamente decirlo, pero en Venezuela parecemos responder a la fría Tercera Ley de Newton y no a la elaborada dialéctica de Hegel. ¿Se votó por Chávez por una razón válida?, ¿o simplemente fue una reacción anti-adeco-copeyana? ¿En los últimos años se votó por una figura que intelectual, teórica y pragmáticamente representara una opción mejor que Chávez, o simplemente fueron nuevas reacciones casi mecánicas anti-Chávez, porque cualquiera sería mejor que él? (a un año de su muerte ya sabemos que esa premisa era falsa).

En las sociedades y la política, de la reacción solo puede venir la improvisación; en tanto que de la antítesis es factible que surjan proyectos viables. Entonces, ¿hemos pensado a dónde vamos con las protestas de febrero y marzo de 2014? No me malentiendan, no estoy en contra de la manifestación vehemente contra el gobierno actual, pero preocupa que no haya un rumbo definido.

Aún asumiendo que la oposición es una minoría en el país, el discurso gubernamental que nos califica de apátridas por no seguir su proyecto nos habilita para reclamar nuestros derechos como venezolanos (al respecto me permito sugerir mi otro artículo “Minorías, Democracia y Perogrullos”). Pero en aras de ser congruentes debemos aceptar que la mitad del país apoya al gobierno chavista, y sea o no de pleno agrado para un bando u otro, un gobierno incluyente debe ser alcanzado. Preocupan las manifestaciones extremistas que claman por la desaparición del sector antagónico, en boca de unos “porque somos el verdadero pueblo” y de otros “porque somos los que producimos en el país”.

¿Qué se quiere? ¿La renuncia de Nicolás Maduro para hacer a Diosdado Cabello presidente constitucional? En el mejor de los casos algunos malabares jurídicos extenderán su periodo hasta una fecha cercana a aquella en que pudiéramos reclamar un revocatorio. ¿Que renuncien en pleno y se acabe el chavismo? Primero que nada, ¿por qué? Son un movimiento político legal, y en segunda instancia, ¿es justo y factible? Con un apoyo popular rondando mínimo 40% no lo creo lógico. Eso es un planteamiento tan antidemocrático como la conducta que el gobierno está demostrando en este momento. Pudiera argüirse que ante un gobierno deficiente en el ejercicio de la democracia, métodos similares son válidos… pero volvemos a la reacción, que por ser mecánica no analiza que eso implica desconocer la voluntad de un enorme segmento de población identificada con el oficialismo, lo cual solo generaría una inversión de roles, y una inevitable represión estatal de magnitudes mayores aun. ¿Pedir una invasión norteamericana? ¿Olvidándonos de lo que implicó en Chile, Iraq y Afganistán, por dar solo algunos ejemplos? ¿Un golpe de Estado, sin saber de qué lado vendrá, pues las Fuerzas Armadas son una verdadera caja negra? ¿La aplicación de la Carta Democrática Interamericana? ¿Quienes claman por eso, saben lo que implica? Pues simplemente un bloqueo económico en América, del que seguro se abstendrían Ecuador, Bolivia y Argentina (por no hablar de los socios asiáticos); quienes son suficiente para mantener medianamente a flote al gobierno, pero no a nosotros, el pueblo. Esto con el agravante de que se le daría al chavismo el enemigo real que tanto necesitan para cubanizar definitivamente la economía y la política.

A ese respecto la “guarimba” violenta y los “colectivos” armados, que juegan a la guerra civil y la desaparición de facto del bando opuesto son el non plus ultra de la conducta reaccionaria (claro, con el agravante que los “colectivos” forman parte de una política de Estado). En primera instancia ambos violentan flagrantemente los derechos, no de los políticos que la propician, sino de los propios venezolanos. En el caso de la guarimba, además funge el rol deletéreo de dar argumentos al gobierno, pues es una reacción sin fin claro que se opone a una tesis gubernamental, que aunque vacía y arbitraria, está más estructurada que el movimiento opositor en este momento. En este tipo de diatribas la víctima que pone la otra mejilla históricamente ha obtenido más dividendos políticos que el reaccionario envalentonado. ¿O es que se olvida que fue el golpe de 2002 lo que terminó de remachar a Chávez en Miraflores?

No tengo respuesta precisa para todas las preguntas que planteo, pero pienso que sin duda hemos de pensar en los objetivos inmediatos y mediatos que se persiguen, para dejar de reaccionar y empezar a antisintetizar racionalmente. Quizás una buena opción sea buscar que sea aceptada una negociación real y productiva, que muy probablemente requiera mediación de terceros países neutrales, que por ende han de estar fuera de América. Un objetivo sucinto y factible es que simplemente se deje de considerar apátrida al opositor, y que se establezca de manera congruente y consistente el rol de la inversión privada en el país. Después vendrá la opción de una elección realmente objetiva. En todo caso, un movimiento racional y pacífico permitirá que el tiempo hasta una nueva elección sea aprovechado por la nación y muy probablemente genere más adherencia al movimiento político no identificado con Chávez, que de una vez por todas debe dejar de llamarse oposición… el chavismo es duro porque tiene un concepto clave… quienes lo adversamos seremos un movimiento coherente cuando haya una idea cardinal… cuando dejemos de ser una simple reacción.

William Bracamonte-Baran

13 III 2014

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ENTRE LA ESPADA Y LA PARED… CON EL CHINGO Y EL SIN NARIZ A LOS COSTADOS

Escrito por bracamonte 11-03-2014 en Opinion. Comentarios (0)

Así, acosada simultáneamente por los más temibles proverbios populares, se encuentra la medicina venezolana. Solo ser la reina tuerta en el mundo de los ciegos podría salvarla. Lamentablemente nuestra medicina parece haber padecido también de ceguera desde hace un buen tiempo. Y quiero aclarar vehemente que no me refiero a ceguera científica, sino gremial.

El gobierno de Chávez se dedicó a crear un sistema paralelo de salud puesto que requerían que cualquier logro, por pequeño que fuera, tuviera el sello único de la “revolución”. Mejorar la plataforma de salud ya existente, y evidentemente venida a menos durante los ’90, no le generaría los dividendos políticos esperados puesto que para los pacientes dicha mejora, aunque loable, no sería una obra exclusiva del chavismo. Tal como casi todas las políticas estatales de este gobierno, esto resulto ser un movimiento espasmódico que terminó por colapsar. Ello resulta evidente desde el mismo momento en que se le lanza al ruedo como un plan de contingencia llamado “Misión”,  que jamás terminó de cristalizarse en una institución estable, autónoma y eficiente.

Pero les eran necesarios aún más elementos retóricos para erigirse en los salvadores de la salud del venezolano. Por razones políticas ya conocidas, el sector profesional del país, incluyendo médicos, siempre ha estado escasamente identificado con el chavismo, lo cual para este es sinónimo de traición. Deciden entonces establecer la sinonimia entre “Misión Barrio Adentro” y “labor encomiable de la misión médica cubana”, con lo cual nada, absolutamente nada proveniente del prechavismo estaría asociado con la cruzada por la salud del pueblo. Obviamente, esto vino atado a un agresivo discurso hostil y difamatorio contra el gremio médico en su totalidad, y a la depauperación casi criminal de los sueldos y salarios. Pero ya que una política del gobierno de Chávez parece haber requerido mandatoriamente una incongruencia, entonces se convirtió en el primero en incluir pólizas de seguros privados en prácticamente todos los contratos colectivos de las instituciones estatales.

Se preguntaran entonces dónde está la ceguera gremial médica. Y les respondo con otra pregunta: ¿por qué en Brasil la misión médica cubana en el gobierno de Lula nunca pudo ser establecida debido al rechazo masivo de la población? Hay mucha tela de cortar sobre por qué el respeto hacia el médico se vino perdiendo desde mediados de los ’80, pero creo que en general basta con decir que progresivamente el tecnicismo mermó nuestro rapor humano con el paciente, en asociación a márgenes de ganancia evidentemente debatibles en la medicina privada. Es comprensible que los honorarios dependan del grado de formación del profesional, pero el agregado debido a la necesidad y urgencia que del servicio tenía el paciente llegó a niveles poco éticos. Y no solo en honorarios, sino también en el costo de insumos. Se crea así temprano en los ’90 aquel círculo vicioso microinflacionario entre clínicas y aseguradoras. El problema no es la medicina privada, la cual es necesaria dentro del sistema nacional de salud mixto, sino los matices administrativos que adquirió en Venezuela.

Pero no es de eso que quisiera hablar. Así como el discurso carismático de Chávez caló en el pueblo, de igual manera la empatía del “médico” cubano fue bien apreciada en sectores populares. Y para un sector en pobreza extrema acostumbrado a morirse sin saber por qué, fue relativamente largo el proceso de aprendizaje empírico que permitió identificar la mala praxis. Con esto quiero decir, que el rechazo a los médicos cubanos por su precaria formación apareció después que los garrafales errores se hicieron obvios, lo cual fue tiempo suficiente para que la buena y espúrea impresión inicial generara un impacto de “salvación revolucionaria”.

Y aquí si vamos con la ceguera, y no pretendo generalizar, pero por allá en los ’80 el “rural” (artículo 8 de la Ley del Ejercicio de la Medicina) se cumplía a rajatablas, sin discusión, en donde el diablo perdió las cholas, si era preciso. ¿En cambio qué decidieron hacer muchos recién egresados en los 2000 ante la arremetida del gobierno? Hacer el rural en centros evidentemente urbanos (Salud Chacao, por ejemplo). Con modalidades tales como 1 guardia cada 6 días, guardia cada 7 días con consulta de postguardia, entre otros miles de malabares organizacionales. Por supuesto, no para vagabundear el resto del tiempo, no no no; sino para ejercer ilegalmente la medicina en clínicas privadas, pues si Ud. no ha culminado el rural no puede ejercer en centros poblados de más de 50 mil habitantes. Claro, para los jerarcas de las clínicas era mejor subpagar a un médico rural que contratar a un joven especialista (algo así como ser chicano ilegal y trabajar en Taco Bell). Más aun, muchos decidieron irse del país sin cumplir con el Artículo 8. No critico que la gente decida hacer su vida fuera de su país, pero que no se cumpla con la única retribución que la nación te exige a cambio de una educación universitaria gratuita y de calidad, es simplemente inaceptable. Se perdió una oportunidad preciosa de emprender una campaña en la que, con algo o mucho esfuerzo, hubiésemos demostrado de facto nuestra valía científica y ética, así como nuestro compromiso con el pueblo. Ante el abierto belicismo discursivo del chavismo para el que las elecciones son batallas electorales, las campañas electorales son en realidad movimientos estratégicos, las dificultades son guerras, y las victorias son derrotas del enemigo, al gremio médico le faltó un mínimo olfato estratégico. En cambio, se generó este contubernio que fácilmente le dio argumentos al gobierno, y que fue finalmente eliminado sin que nadie pudiese patalear, porque ya era ilegal de principio.

Pero vamos a los sectores médicos con significativa influencia en las clínicas privadas. No fue sino hasta 2008 que expresaron su inconformidad con el gobierno después que este pretendiera establecer un baremo arbitrario. Es solo ahora que se pronuncian solo porque la crisis de divisas los está casi obligando a bajar la santamaría. Antes se hicieron de la vista gorda, porque en medio de las incongruencias estatales, la ya mencionada inclusión de pólizas privadas en contrataciones colectivas, benefició a muchas clínicas privadas. El efecto se multiplica, pues son muchos de esos médicos empoderados del ejercicio privado lucrativo aquellos que ejercen una muy pobre labor docente, haciendo que el trabajo asistencial en nuestros hospitales recaiga desproporcionadamente sobre el residente en formación.

Pero a esta ceguera y a los ataques del gobierno se suma una amenaza quizás más peligrosa, con posibles implicaciones catastróficas a mediano plazo, y es la de los talibanes dentro de las Facultades de Medicina del país que, por ejemplo, en la UCV quieren imponer una reforma curricular sin asideros. La misma implicaría además de un enroque satánico entre ciencia y empirismo, la reducción de hasta 40% de los contenidos del pensum; y a cuyo análisis quisiera dedicar otro artículo. Jamás la frase “durmiendo con el enemigo” fue más válida.

Afortunadamente, son mayoritariamente residentes jóvenes con mística los que hoy están marchando y peleando por mejores sueldos y condiciones logísticas que permitan atender a los pacientes. Porque digan lo que digan quienes decidieron creer que somos apátridas, nada duele más que tener que cruzar los brazos, peor aún si es por falta de insumos.

So pena de que se me acuse seguir una estructura discursiva “rosa”, quisiera culminar diciendo que he percibido de las nuevas generaciones una renovada actitud ética, con mayor comprensión de la importancia del humanismo y de la responsabilidad que  tenemos con la patria. Ojalá toda esta batalla, que peleamos ineficientemente, no nos haya dejado ciegos, sino tuertos… con suerte seremos como el pez cebra, al que otro ojo le puede salir.

¡Feliz Día del Médico!

William Bracamonte-Baran

10 III 2014

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PD: solo aclaro esto para que no me acusen de hablar sin saber: yo soy médico también.